¿Cómo preparar esta receta?

Primeramente, bates la azúcar, huevo y manteca ―también esencia de vainilla si gustas― hasta obtener una crema o pomada, es decir, la mezcla debe quedar en un estado entre sólido y líquido. Para luego ir añadiendo poco a poco la harina a la mezcla, de modo que puedas dejar de batir y comenzar a amasarla.

Seguidamente la trasladarás al refrigerador por unos momentos, para que se enfríe antes de seguir amasando; posteriormente la divides en dos. Mientras uno mide dos tercios de la masa total, el otro ―que será usado para elaborar las tiras más tarde―, mide el tercio restante y debe ser reservado.

Para el relleno, tradicionalmente se emplea un dulce de membrillo, pero puedes elegir si mantenerlo o sustituirlo por dulce de guayaba, de batata o dulce de leche. En caso que uses el original, deberás cortarlo en cubitos e ingresarlos en una cacerola para calentarlo con un poquito de agua, a la vez que intentas hacerlo papilla con ayuda del tenedor.

Finalmente, te vales de la masa restante para formar tiritas. Las amasas cuidadosamente, extiendes y formas un rectángulo con la misma que deberás trasladar al refrigerador hasta que esté más sólido. Cuando ocurra, podrás usar un cuchillo para cortar las tiras y ya solo quedaría ubicar el relleno en la masa principal y cerrar con las tiritas en forma de rombos; llevar al horno hasta que la masa luzca doradita, ¡y listo! Tendrás una deliciosa pastafrola para acompañar tu té, mate o café a cualquier hora del día.