Un ingrediente poco común en la cocina uruguaya

Así  como solían observarlo los antiguos gauchos, el cardo sigue creciendo en los campos del Uruguay sin restricciones y como puestos por una mano invisible. Poblando con su bello color todo lo que la vista puede alcanzar. Son muchísimas las regiones, sin importar la latitud o el sitio, donde el Cardo esparce su colorido. Pero además de eso, es también un comestible, un producto de la naturaleza que no solo nos beneficia con su apariencia amigable, sino que puede ser llevado a la mesa y son muchas las formas, así como muchos los comensales que los disfrutan, sin que su consumo haya llegado a popularizarse absolutamente en el país.

La flor característica del cardo es de color violeta o lila y tiene un tamaño que hace que se distinga entre las demás flores. Muy parecido un Alcaucil, la flor, puede divisarse a muchos metros de distancia. El centro de esta hermosa flor es comestible y no solo esta pequeña parte que está llena de azúcares naturales, sino también sus raíces y su tallo. La variedad que puede ser ingerida por seres humanos e incluso animales, es conocida por su nombre científico como Cynara Cardunculus.

Esta planta es originaria del norte de África y más específicamente de la zona mediterránea del antiguo continente, donde han sido incluso cultivados y aprovechados para su consumo durante cientos de años. A América llegaron introducidos en la región sur por los colonos europeos, en aquellas expediciones que en principio no pretendían ser de conquista en principio y que resultaron representando, aunque consecuencias negativas, muchos aportes, de los cuales este es uno. No es el cardo una especia autóctona latinoamericana pero puede aprovecharse hoy día, como efecto de aquello.

Las propiedades y los beneficios del cardo

Sus propiedades y beneficios, entre tantos otros, también son medicinales. El cardo es un buen diurético, consumirlo es positivo para la regulación de el funcionamiento del páncreas y la limpieza de ese sistema con tendencia a una gran cantidad de enfermedades. Tiene propiedades medicinales, como, por ejemplo, la retención de líquidos, síntoma que es propio de muchas deficiencias y causante de males del sistema endocrino.

Uno de los aspectos más positivos del cardo viene siendo también la estimulación de secreción de bilis por el hígado. Esto es crucial en el combate de enfermedades tan frecuentes como la diabetes y muy beneficioso en los casos de dispepsias, que es conocido regularmente como mala digestión, sensación de pesadez que se produce luego de comer, hinchazón en la zona abdominal, eructos y gases frecuentes. A la vez, combate la probabilidad de que se generen cálculos en el organismo. Piedras biliares en la vesícula lo cual provoca dolores muy fuertes y en los casos más extremos, la muerte.

Comer cardo puede ser una gran alternativa a las comidas habituales y puede resultar un aperitivo delicioso y ¿qué mejor comida es aquella que, además de deliciosa es buena para nuestra salud? Para la regeneración de las células del hígado, por ejemplo, su consumo representa un potente antioxidante que depurará el organismo de cualquier sustancia que pudiera ser nociva, el alcohol, por ejemplo, medicamentos de eliminación hepática, alérgenos y toxinas.

Al cardo lo conforma un 90% de agua con poco contenido calórico, estupendo como dieta baja en calorías. Las preparaciones con base en la flor de cardo son deliciosas y saludables, estupendas para una desintoxicación y el disfrute de un rico producto natural, que, aunque no es tan popular, resulta una delicia que todos deben probar, siempre que se quiera cuidar el organismo y disfrutar de una experiencia gastronómica distinta.