Los tipos de Milanesas

Mucho tiempo ha pasado desde que se cocinó la primera Milanesa en Uruguay, y por ende, bastante ha cambiado desde entonces. Ésta milanesa tradicional consistía en carne de vaca, que fue ablandada y bañada con huevo, para pasarse por pan rallado y finalmente ser horneada o frita con aceite comestible; algo sencillo de preparar, pero igualmente bueno para menguar el hambre. Aunque si no encuentras o no disfrutas la carne de vaca, puedes probar hacer ricas milanesas de pollo, merluza o cerdo, que son igualmente agradables al paladar.

Una de las variantes simplemente añade unas gotitas de limón una vez cocida la milanesa. Otra la vuelve acompañante de cualquier pan relleno con lechuga, tomate, jamón y mayonesa. Adicionalmente, hay quienes la prefieren como sustituto para la carne de hamburguesa, adosándola con todo tipo de vegetales y elementos culinarios. Pero una de las más elaboradas y que hace recordar de dónde viene, recibe el nombre de «Milanesa a la Napolitana» y se basa en la típica milanesa pero bañada de salsa kétchup, jamón, queso Mozzarella y por supuesto, orégano.

Algunos consejos de expertos

Aquellos que han dedicado años de su vida en la preparación de milanesas perfectos concuerdan en una serie de elementos específicos, como la selección de la carne idónea según el comensal; sin embargo, dejan entrever que la mejor es la más cargada de grasas, como el bife de chorizo o el ojo de bife, así como la nalga. Asimismo, una vez elegida la carne, se reitera la vitalidad de golpear la carne como es debido para lograr fundirla con el huevo debidamente. Y finalmente, señalan que, para lograr más sabor, se debe freír con aceite de Girasol, sobre todo si se trabaja con un área de la carne menos grasosa.