Uruguay es uno de los países que rompe con muchos patrones de América del Sur, si bien se ubica como el séptimo productor a nivel mundial de carne de res, lo cual dado las dimensiones de su territorio y la densidad de su población es un hecho que no puede mantenerse aislado y que merece el reconocimiento de todos, no es menos cierto que una parte importante de su territorio da cara al Mar Atlántico lo que podría influir en su gastronomía.

Curiosamente no es así, en Uruguay el consumo de carne promedio se ubica en los 101,2 kg. Per cápita, lo que lo hace el país más carnívoro del mundo, por otra parte, el consumo de pescado ronda los 10 kg. Por persona.

Estas cifras son bastantes desequilibradas, pero, además, develan una cultura gastronómica profundamente arraigada al ganado vacuno. Pues a diferencia de los demás países de América del Sur que tienen salida al mar y aprovechan esto como una fuente de alimentación por defecto en Uruguay no ocurre lo mismo.

Montevideo, la capital de Uruguay es un puerto y apenas existen algunas pescaderías que satisfacen principalmente los paladares de los turistas, porque la población no es muy presta a comprar pescados.

Las posibles razones de la ausencia del pescado en el menú

De acuerdo con investigaciones realizadas, existen dos posibles razones por las que en este país el consumo de pescado es casi nulo.

Unos alegan que se debe al elevado coste de los pescados, pues la industria pesquera decayó considerablemente con el cierre de uno de los frigoríficos más importantes, aunado a esto, la pesca artesanal también se vio afectada con unos territorios otorgados a una regasificadora. Entonces quienes se dedicaban a esta actividad económica se dedicaron a otras actividades, generando este retiro masivo de pescadores una caída en notable en la industria pesquera.

Aunado a este problema estructural, las cadenas de supermercados encarecen considerablemente el producto, en hasta un 50% y en algunas oportunidades un poco más.

Para otros, lo que sucede en realidad es que las personas no están habituadas a comer pescado, no saben prepararlo y de hecho le temen a las espinas, por eso tienen reticencia al consumo de este tipo de carnes.

En Semana Santa se eleva el consumo de pescado

Las tradiciones católicas están muy arraigadas en la cultura de los pueblos latinoamericanos y es que después del periodo de colonización no podría ser distinto. Es tal el respeto que siente el pueblo creyente que sienten con un fervor único estas festividades.

En Semana Santa por tradición religiosa el consumo de carnes rojas debe ser suprimido de los menús y por el contrario se estila sustituirlo por el pescado, es entonces cuando la población uruguaya se siente motivada a adquirir la carne de pescado ya sea de agua dulce o salada.

Entre las especies más vendidas se encuentran la Merluza, cuya preparación se hace al horno o en cazuelas y sopas, ensaladas y hasta con tartas; suele además acompañarse con aliños como la cebolla, tomate y morrón. También es muy solicitado el Brótola, cuyas preparaciones más comunes son frito, hervido, guisado o al horno.

La corvina es de las preferidas, su preparación más común es la corvina a la parrilla o el chupin de pescado. El abadejo que también se prepara con frecuencia a la parrilla o en su defecto a la plancha, los más tradicionales lo prefieren al horno; este tipo de pescado combina muy bien con frutos cítricos.

El consumo de pescado entonces es un Uruguay todo un reto nutricional, pues las estadísticas sugieren un atraso con respecto al balance nutricional que en la actualidad debería como mínimo doblar la cifra del consumo per cápita.