Polvitos uruguayos

Es un rico postre uruguayo muy popular. Se deshace al primer bocado y tu paladar será invadido de deliciosos sabores y texturas, sentirás los crujientes suspiros y la suavidad de la crema chantilly. Tus comensales disfrutarán de este exquisito postre.
1 hora
6 Porciones

Ingredientes

3 Claras de huevo

200 gramos de Azúcar

1 pizca de Sal

¼ cucharilla de Cremor tártaro o vinagre blanco

1 cucharilla de Maicena

10 Galletas maría

30 gramos de Mantequilla derretida

250 gramos de Dulce de leche repostero

500 gramos de Nata líquida para montar bien fría

Preparación

Paso 1 : Empiezas elaborando los suspiros de merengue. Montas las claras con una pizca de sal a punto de nieve, una vez que empiecen a espumar añades la mitad del azúcar poco a poco, incorporas la maicena a la otra mitad del azúcar, que vas añadiendo a cucharadas.

Paso 2 : Tienes que continuar batiendo hasta que observes un merengue bien firme, añades el crémor tártaro

Paso 3 : Con una manga pastelera y una boquilla rizada o lisa formas sobre una bandeja para hornear los suspiros  grandes y pequeños. Horneas durante 25 min a 90°C, los dejas en el horno para que terminen de estar bien secos. Los guardas en un envase con tapa, en un lugar seco.

Paso 4 : En el vaso de la licuadora bien seco mueles la mitad de las galletas hasta que se pulvericen y le incorporas la mantequilla fundida hasta que  adquiera el punto de pomada, sacas y reservas.

Paso 5 : Desmenuzas los suspiros con la mano sin que se haga del todo polvo y los mezclas con el resto de galleta molida.

Paso 6 : Montas la nata, no hay que echarle azúcar, ya que el resto de los ingredientes son bastante dulces.

Paso 7 : Vas a montar el postre, para ello pones el dulce de leche en una manga pequeña; en una manga más grande pones la nata recién montada

Paso 8 : En unas copas empiezas a montar el postre, comienzas con la primera  capa de galletas molidas con mantequilla, después añades un poco de la mezcla de suspiro con galletas.

Paso 9 : Sobre esta agregas  el dulce de leche en una fina capa, después añades una capa de nata; vuelves a repetir las capas sobre la capa de nata. Decoras cada copa con suspiros pequeños. Los sirves fríos.

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